Tras la reciente confirmación por parte del Ministerio para la Salud sobre la presencia de Hantavirus en el estado Anzoátegui, la población venezolana se mantiene en alerta.
El doctor Huníades Urbina, expresidente de la Academia Nacional de Medicina, explicó en entrevista para el circuito Onda La Superestación que, aunque este virus circula en el país desde 1993, su peligrosidad radica en la rapidez con la que puede evolucionar hacia cuadros respiratorios graves.
Actualmente, las autoridades investigan cuatro fallecimientos en el estado Barinas bajo sospecha de Hantavirus, entre los que se encuentran un médico, la epidemióloga regional, un enfermero y un sacerdote. Urbina recordó que Venezuela ya ha enfrentado brotes similares en años recientes: uno en 2024 en el estado Delta Amacuro, donde murieron 13 niños, y otro en 2025 en el estado Portuguesa.
El especialista aclaró que el Hantavirus no se transmite entre personas. El contagio ocurre cuando roedores como ratas y ratones eliminan el virus a través de su orina, saliva o heces en zonas agrícolas o sobre superficies como latas y envases. El mayor riesgo se presenta cuando esas excreciones se secan y se convierten en un polvo microscópico que, al ser levantado durante una limpieza en seco, puede inhalarse o entrar en contacto con las mucosas, provocando la infección.
A diferencia de las cepas presentes en Asia o Europa, que afectan principalmente a los riñones, el Hantavirus americano ataca directamente los pulmones. Sus síntomas iniciales pueden confundirse fácilmente con los de una gripe común, el dengue o el chikungunya, pero entre una y ocho semanas después el paciente puede desarrollar insuficiencia pulmonar grave o edema pulmonar. Urbina advirtió que la enfermedad puede resultar mortal en hasta un 30% de los casos, y que actualmente no existe vacuna ni tratamiento farmacológico específico contra el virus.
El manejo médico, explicó, es estrictamente de soporte: consiste en tratar los síntomas conforme aparecen, mediante hidratación para contrarrestar la deshidratación, analgésicos para el dolor y antipiréticos para controlar la fiebre.
Para reducir el riesgo de contagio, especialmente en zonas consideradas endémicas —como los estados llaneros de Guárico, Portuguesa, Barinas y Apure, así como Anzoátegui—, el especialista recomendó una serie de medidas preventivas: evitar barrer en seco cuando se sospeche presencia de roedores, humedeciendo previamente el suelo para impedir que el polvo contaminado se levante en el aire; utilizar una solución de una parte de cloro por nueve de agua para desinfectar las áreas afectadas; y lavar cuidadosamente las manos, así como las latas y recipientes de alimentos, antes de abrirlos o consumirlos.



