WSJ: Las petroleras estadounidenses que intentan entrar en Venezuela se han topado con un muro

ExxonMobil, Chevron y otras grandes petroleras compiten por un puñado de los yacimientos más codiciados de Venezuela, pero varias de las conversaciones con altos funcionarios del chavismo han llegado recientemente a un punto muerto, según fuentes cercanas a las negociaciones citadas por The Wall Street Journal.

El presidente estadounidense Donald Trump y su equipo confiaban en que las grandes petroleras cerrarían acuerdos de inversión con rapidez para reactivar la producción en Venezuela, país que alberga algunas de las reservas de crudo más grandes del planeta. Washington ve en el repunte de las exportaciones petroleras venezolanas una oportunidad estratégica para reforzar el suministro estadounidense, en un momento en que Irán interfiere las rutas de Oriente Medio por las que normalmente circula cerca de una quinta parte del petróleo y el gas del mundo.

La administración estadounidense también estaría presionando a Delcy Rodríguez para acelerar la producción venezolana antes de que concluya el segundo mandato de Trump. Entre los factores que han complicado un gran acuerdo se encuentra el hecho de que las principales petroleras de Estados Unidos compiten por los mismos activos, incluidos los campos del Cinturón del Orinoco y del estado Monagas, y buscan asegurarse las condiciones fiscales y regulatorias más ventajosas posibles. El devastador terremoto que golpeó al país el mes pasado también habría contribuido a frenar los avances.

José Ignacio Hernández, profesor de derecho y consultor de la firma Aurora Macro Strategies, describió la situación señalando que muy pocas empresas realmente están dando el paso. La comparó con el intento de vender una casa: puede haber una jornada de puertas abiertas exitosa con cien visitantes, pero luego nadie llama para cerrar la compra.

Las negociaciones son conducidas en gran medida por la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), que sostiene reuniones por separado con cada compañía y realiza ofertas de manera privada. Algunas empresas estadounidenses, más habituadas a procesos de licitación pública y transparente, habrían pedido la intervención de funcionarios de su propio gobierno para destrabar el proceso. Hasta el momento, la administración chavista ha dejado que las negociaciones avancen sin inclinarse por ningún candidato en particular.

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